¿Por qué miles de peruanos siguen comprando medicamentos fuera del sistema de salud? 

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La falta de acceso oportuno a tratamientos, el desabastecimiento y la expansión del mercado informal exponen una de las mayores deudas pendientes del sistema sanitario peruano. 

Mientras el Ministerio de Salud reporta el cierre de cientos de farmacias y boticas vinculadas al comercio ilegal de medicamentos, una pregunta sigue sin resolverse: ¿por qué miles de peruanos continúan buscando sus tratamientos muchas veces fuera del sistema formal de salud? 

La respuesta va mucho más allá de un problema de fiscalización. Detrás del crecimiento del mercado informal existe una falla estructural que afecta directamente a millones de pacientes: la dificultad para acceder de manera oportuna a medicamentos seguros y de calidad a través de servicios públicos de salud. 

Se trata de una situación que no solo incrementa el gasto de bolsillo de las familias, sino que también pone en riesgo tratamientos, favorece la circulación de productos de dudosa procedencia y termina debilitando la confianza en todo el sistema sanitario. 

El origen del problema: medicamentos que no llegan 

Para diversos especialistas, la expansión del mercado informal es consecuencia de una falla mucho más profunda: la incapacidad del Estado para garantizar el abastecimiento de medicamentos a los pacientes que ya cuentan con un seguro de salud. 

El especialista en salud pública Omar Neyra advirtió en Canal N que existe un mercado muy grande de medicamentos en este limbo que va desde el mercado negro al gris, porque hay medicinas falsificadas, otras de contrabando sin saber la procedencia y otras de tráfico de medicamentos.  

Según explicó, muchas personas terminan recurriendo a estos canales porque no encuentran los productos que necesitan en los establecimientos públicos. 

“Esto no sucedería si el MINSA y EsSalud otorgaran los medicamentos. No habría necesidad de ir a comprar al frente”, sostuvo durante la entrevista. 

Los datos muestran que el problema está lejos de ser aislado. El informe “Del aseguramiento al tratamiento”, elaborado por Videnza Consultores, encontró que apenas el 44% de los medicamentos prescritos son efectivamente entregados a los pacientes. En otras palabras, más de la mitad de las recetas no logra completarse dentro del sistema. 

El costo invisible para las familias 

Cuando el medicamento no está disponible, el paciente tiene pocas alternativas: esperar, interrumpir el tratamiento o asumir el gasto por cuenta propia. Esta situación ayuda a explicar por qué el gasto de bolsillo en salud continúa siendo uno de los principales problemas del sistema sanitario peruano, incluso entre personas afiliadas al SIS o a EsSalud. 

El problema adquiere una dimensión aún más crítica para quienes padecen enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, cáncer o enfermedad renal, patologías que requieren tratamientos continuos y cuyo abandono puede generar complicaciones severas. 

De acuerdo con Videnza, de los aproximadamente 2.5 millones de peruanos que viven con este tipo de condiciones, solo entre el 2% y el 5% recibe seguimiento clínico y acceso a medicamentos de acuerdo con las guías de práctica clínica. 

Es decir, la mayoría de los pacientes enfrenta barreras para recibir tratamientos oportunos, pese a estar formalmente asegurados. 

El riesgo de los medicamentos informales 

La consecuencia más visible de esta brecha es la expansión de mercados paralelos de medicamentos. Neyra explicó que estos productos pueden provenir de falsificaciones, contrabando o incluso de circuitos ilegales de comercialización de medicamentos originalmente destinados a instituciones públicas. 

El riesgo no es menor. A diferencia de los medicamentos que siguen cadenas reguladas de distribución, estos productos pueden haber perdido sus condiciones de conservación, carecer de trazabilidad o incluso contener principios activos distintos a los declarados. 

“Si el paciente, sobre todo los crónicos, consumen estos medicamentos no van a mejorar. Es importante entender que acceder a medicamentos de dudosa procedencia conlleva a riesgos a la vida en muchos casos y en otros, al proceso de tratamiento de la enfermedad que no son los óptimos”, alertó.  

Además del riesgo sanitario, el fenómeno genera una paradoja: personas que ya aportan o están cubiertas por un seguro terminan pagando nuevamente por medicamentos que el sistema debería proporcionarles de forma oportuna y segura. 

Un mercado con pocas alternativas 

La falta de acceso no solo está relacionada con el desabastecimiento. Los especialistas también advierten problemas asociados a la limitada competencia en determinados segmentos del mercado farmacéutico. 

Neyra también señaló que algunos tratamientos que en Perú pueden costar entre S/150 y S/180 mensuales tienen precios considerablemente menores en países europeos debido a la existencia de una mayor cantidad de alternativas terapéuticas. 

La consecuencia es que cuando el sistema público falla en la provisión, muchos pacientes simplemente no pueden asumir los costos del mercado privado. Esto termina afectando especialmente a las poblaciones más vulnerables, que son justamente aquellas que dependen en mayor medida de los servicios públicos de salud. 

La solución no pasa solo por fiscalizar 

El reciente cierre de establecimientos vinculados al comercio ilegal es una medida importante, pero insuficiente para resolver el problema de fondo. 

Los especialistas coinciden en que la verdadera respuesta pasa por fortalecer la capacidad del Estado para abastecer oportunamente medicamentos esenciales y garantizar la continuidad de los tratamientos. 

Daniel Najarro, economista senior de ComexPerú, ha advertido que el desabastecimiento constituye actualmente una de las mayores amenazas para el sistema. En declaraciones para el mismo medio, afirmó que “el problema más urgente en estos momentos es que no hay medicamentos”. 

De acuerdo con el ejecutivo, el problema no radica necesariamente en la falta de recursos, sino en las deficiencias de gestión que afectan los procesos de compra, pago a proveedores y distribución. 

Esta visión coincide con la de diversos expertos que sostienen que una de las reformas prioritarias debe centrarse en mejorar la capacidad operativa de las instituciones públicas para asegurar la disponibilidad permanente de tratamientos. 

Garantizar el acceso: la verdadera reforma pendiente 

El acceso a medicamentos suele abordar como un problema farmacéutico, cuando en realidad es un indicador de funcionamiento del sistema de salud. 

Un paciente que no recibe su tratamiento enfrenta mayores riesgos de complicaciones, hospitalizaciones y discapacidad. Pero además pierde confianza en las instituciones y busca soluciones fuera de los canales formales. 

Por ello, combatir el mercado informal exige mucho más que operativos y sanciones. Requiere asegurar que los medicamentos estén disponibles cuando el paciente los necesita, que existan alternativas de calidad y que el sistema responda de manera eficiente. 

Mientras eso no ocurra, millones de peruanos seguirán enfrentando una contradicción difícil de justificar: contar con un seguro de salud y, aun así, verse obligados a buscar sus medicamentos fuera de él. 

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