La falta de medicamentos, las largas listas de espera y la inestabilidad de sus autoridades han vuelto a colocar al seguro social en el centro del debate.
La posibilidad de que EsSalud sea declarada en emergencia refleja la magnitud de una crisis que afecta diariamente a amillones de asegurados en todo el país. El propio presidente ejecutivo de la institución, Jaime Moreno, reconoció recientemente que existe una situación crítica y que se viene evaluando la adopción de medidas extraordinarias para enfrentar problemas que van desde el desabastecimiento de medicamentos hasta las demoras en la atención especializada.
La situación resulta especialmente preocupante si se considera que EsSalud es la principal entidad de seguridad social del país y atiende a más de 13 millones de peruanos. Para muchos trabajadores y sus familias, representa la única alternativa para acceder a servicios de salud.
Medicamentos que no llegan y pacientes que esperan
Uno de los problemas más visibles es la falta de medicamentos e insumos médicos. En declaraciones a RPP, Moreno señaló que al asumir la gestión encontró niveles de desabastecimiento preocupantes en algunas zonas del país.
«Desabastecimiento de más del 55% en todo el Perú es inaceptable. Y todos pensamos que era un tema presupuestal, pero al primer día hemos movido 117 millones y en esta semana pienso mover 100 millones más. O sea, haya presupuesto», afirmó el titular de EsSalud.
Posteriormente, en entrevista con Exitosa, Moreno informó que el desabastecimiento nacional habría disminuido al 35%, aunque reconoció que el problema sigue siendo grave y requiere una intervención urgente.
La falta de medicamentos tiene consecuencias directas para los pacientes. En muchos casos, los asegurados terminan comprando de su propio bolsillo tratamientos que deberían ser cubiertos por el seguro social, generando una carga económica adicional para familias que ya contribuyen mensualmente al sistema a través de sus empleadores.
Para Daniel Najarro, economista de Estudios Económicos de ComexPerú, el problema es aún más profundo. En declaraciones compartidas por RCR Perú advirtió que existe un riesgo crítico de desabastecimiento debido a dificultades en la relación con proveedores. «Como EsSalud no paga, nadie quiere venderles», señaló.
Citas que tardan meses y servicios saturados
La crisis no se limita a la falta de medicamentos. También se refleja en los crecientes tiempos de espera para acceder a consultas, procedimientos y servicios especializados.
Según información difundida por la propia institución, existen especialidades donde los pacientes pueden esperar hasta 197 días para obtener una cita. Esta situación coincide con los hallazgos presentados por ComexPerú, que muestran un deterioro progresivo en la capacidad de respuesta del sistema.
De acuerdo con Najarro, el tiempo promedio para obtener una cita médica pasó de 10 días en 2019 a 26,9 días solo en 2024, una tendencia que evidencia el progresivo congestionamiento de la red asistencial.
Las consecuencias son conocidas por miles de asegurados: diagnósticos tardíos, tratamientos postergados y una creciente necesidad de acudir a servicios privados para resolver problemas que deberían ser atendidos oportunamente por el seguro social.
Una crisis que trasciende a una sola gestión
Aunque la actual administración ha anunciado medidas para enfrentar la emergencia, diversos especialistas coinciden en que los problemas de EsSalud no comenzaron recientemente.
Uno de los factores más señalados es la inestabilidad institucional. En una columna publicada por ComexPerú, su director ejecutivo, Jaime Dupuy, recordó que desde 2021 la institución ha tenido once presidentes ejecutivos.
«La salud de millones de trabajadores no puede estar sometida a los vaivenes del poder ni a decisiones improvisadas que sacrifican la continuidad de las políticas públicas», escribió.
La alta rotación de autoridades dificulta la implementación de planes de largo plazo y genera constantes cambios en las prioridades de gestión. Para muchos analistas, esta situación ha contribuido a debilitar la capacidad operativa de la institución.
Cuando el problema no es la falta de dinero
Uno de los aspectos que más llama la atención es que varios especialistas coinciden en que la crisis no responde únicamente a una insuficiencia presupuestal.
De acuerdo con datos citados por Najarro, EsSalud administra alrededor de S/16,000 millones al año para una red de más de 400 establecimientos. Sin embargo, los resultados obtenidos distan de reflejar una gestión eficiente de esos recursos.
Las críticas apuntan a problemas de ejecución, planificación y control. Incluso el propio presidente de EsSalud ha reconocido que existen recursos disponibles que no se estaban utilizando adecuadamente para atender necesidades urgentes.
A ello se suman recientes cuestionamientos sobre los procesos de compra de medicamentos. Un informe difundido por el programa Contra Corriente de Willax alertó sobre cambios en el sistema de adquisiciones que, según expertos, podría incrementar costos y debilitar los mecanismos de supervisión.
La expresidenta del Tribunal del Organismo Supervisor de las Contrataciones del Estado (OSCE), Mónica Yaya, advirtió que la fragmentación de compras podría generar sobrecostos porque reduce las ventajas de adquirir grandes volúmenes.
¿Qué reformas necesita EsSalud?
Frente a este panorama, las propuestas de reforma empiezan a cobrar fuerza. El especialista en políticas públicas en salud César Chanamé, considera que la situación actual responde en gran medida a problemas de gobernanza. Según indicó en entrevista para este medio, EsSalud atraviesa «el peor momento de los últimos 30 años» y requiere cambios estructurales que reduzcan la influencia política en la designación de sus autoridades.
En palabras de Chanamé, existe una captura política de EsSalud y es necesaria una urgente reforma de gobernanza en salud que pueda hacer que los asegurados, que son los que financian, con sus empresas, puedan ser los que realmente tomen las decisiones.
Las propuestas coinciden en fortalecer la meritocracia, profesionalizar la gestión, ampliar convenios con el sector público y privado, impulsar la telemedicina, modernizar los sistemas digitales y mejorar los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.
Una institución demasiado importante para seguir deteriorándose
La eventual declaratoria de emergencia podría convertirse en una oportunidad para atender problemas urgentes, pero difícilmente resolverá por sí sola una crisis acumulada durante años.
Mientras se realizan diagnósticos y se anuncian planes de acción, millones de asegurados continúan enfrentando largas esperas, dificultades para acceder a medicamentos y servicios cada vez más tensionados.
La situación de EsSalud ya no puede entenderse únicamente como un problema administrativo. Se trata de una crisis que impacta directamente en la salud, la economía y la calidad de vida de millones de trabajadores peruanos que financian el sistema con la expectativa de recibir atención oportuna y de calidad.
El reto ahora no es solo superar la emergencia inmediata, sino evitar que una institución clave para el país siga avanzando hacia un deterioro cada vez más difícil de revertir.


