Sarampión, tos ferina y tuberculosis vuelven a encender alarmas en el país. La caída en la vacunación, las brechas del sistema y la desinformación explican un escenario que exige respuesta inmediata.
Durante años, el Perú logró controlar enfermedades que hoy vuelven a aparecer. Lo que parecía superado —gracias a campañas de vacunación y estrategias de control — empieza a revertirse, poniendo en evidencia fallas estructurales en el sistema de salud.
El caso más visible es el del sarampión, una enfermedad altamente contagiosa que había sido controlada desde inicios de los años 2000. Sin embargo, su reciente reaparición en regiones como Puno y Lima Metropolitana revela una realidad más compleja: una caída sostenida en las coberturas de vacunación y una acumulación de población vulnerable.
Sarampión: más que un rebrote, una alerta estructural
El retorno del sarampión no responde a un hecho puntual, sino a una acumulación de brechas no resueltas durante más de una década. La disminución progresiva en la cobertura de vacunación ha dejado a miles de niños expuestos a una enfermedad altamente contagiosa.
“Debido pues a las bajas coberturas que se vienen presentando de más o menos el año 2010, se ha ido acumulando un número importante de personas que no han sido vacunadas y esto ha originado que estemos en alto riesgo de tener casos importados en el país (…)”, explicó César Munayco, director del Centro Nacional de Epidemiología, en declaraciones recogidas por RPP.
Las cifras actuales confirman la magnitud del problema. Para lograr inmunidad colectiva se requiere al menos un 95% de cobertura, pero el país se mantiene muy por debajo de ese umbral.
“Este año 2026 la situación es un poco más crítica. En Puno está solamente con 16% de vacunación. En Lima estamos en el 17% y al nivel del país en un promedio del 18%, lo que significa que las coberturas de vacunación son extremadamente bajas”, advirtió el viceministro de Salud, Augusto Tarazona a RPP.
En este contexto, el riesgo no solo está en la propagación del virus, sino en la capacidad del sistema de salud para responder a un eventual aumento de casos graves. La pandemia de Covid-19 ya había evidenciado debilidades estructurales que hoy vuelven a ponerse sobre la mesa.
“El Covid-19 desnudó nuestra capacidad para enfrentar fenómenos de esta naturaleza y el sarampión atacará nuevamente dos de nuestras mayores debilidades. Primero, las pobres condiciones de vida y de saneamiento que facilitarán el contagio; y segundo, la debilidad del sistema de salud, caracterizado por la precariedad del primer nivel de atención y la insuficiencia de los cuidados complejos. En todo el Perú solo hay 64 intensivistas pediátricos para enfrentar una emergencia de esta magnitud”, advirtió Víctor Samro, exministro de Salud, en declaraciones para EnConsulta.
Para el exministro, las alertas sanitarias emitidas son necesarias, pero insuficientes frente a la magnitud del riesgo. “La alerta emitida por el Despacho Ministerial es un paso correcto pero insuficiente. La alerta no vacuna ni tampoco cura”, enfatizó.
Al respecto, Zamora planteó que la respuesta del Estado debe ir más allá de acciones aisladas y estructurarse en un plan integral basado en cinco ejes clave: vacunación intensiva para cerrar brechas, vigilancia epidemiológica con soporte laboratorial, organización efectiva de los servicios de salud, comunicación de riesgo y estrategias de contingencia social que permitan proteger a las poblaciones más vulnerables.
Desinformación: un enemigo silencioso
A la caída en la cobertura se suma otro factor crítico: la desinformación. En los últimos años, las noticias falsas sobre vacunas han debilitado la confianza de parte de la población, afectando directamente las tasas de inmunización.
“Ahora último leí algo distópico por complejo: que las vacunas tienen un chip que hace que nosotros decidamos o pensemos según lo que piensan otros…cosas inverosímiles”, señaló Virginia Garaycochea, vicedecana del Colegio Médico del Perú, en un informe para RPP.
Este fenómeno tiene un impacto directo en la salud pública. Cuando la vacunación disminuye, no solo se expone quien decide no vacunarse, sino toda la comunidad, especialmente niños y personas vulnerables.
Tos ferina: el retorno de una amenaza prevenible
El resurgimiento de la tos ferina confirma que el problema no es exclusivo del sarampión. En lo que va de 2026, el país acumula cientos de casos y varias muertes, principalmente en niños menores de cinco años.
Para los especialistas, este escenario era evitable. La vacunación sigue siendo la herramienta más efectiva, pero su cobertura no ha sido suficiente.
“El retorno del sarampión y el incremento sostenido de la tos ferina nos recuerdan que la vacunación no es opcional; es nuestra principal herramienta para evitar que enfermedades prevenibles sigan cobrando vidas en el Perú”, advirtió la pediatra neonatóloga Nancy Olivares en declaraciones recogidas por Expreso.
Además, la tos ferina presenta un desafío adicional: puede confundirse con una gripe en sus primeras etapas, lo que retrasa su diagnóstico y tratamiento.
“Hoy se están presentando algunos casos, producto de que esta bacteria está dando vueltas y necesitamos un tratamiento inicial adecuado, pero hay complicaciones en el sistema sanitario”, alertó el especialista en salud pública Omar Neyra para La República.
Tuberculosis: una deuda que se mantiene
A diferencia del sarampión y la tos ferina, la tuberculosis nunca desapareció. Sin embargo, su persistencia y evolución hacia formas resistentes la convierten en una de las principales alertas sanitarias del país.
Con alrededor de 33 mil casos anuales y una alta concentración en Lima y Callao, la enfermedad refleja problemas más profundos: pobreza, hacinamiento y debilidad del sistema de salud.
El Perú se mantiene entre los países con mayor carga de tuberculosis resistente, una variante más compleja y costosa de tratar. Las dificultades no solo están en el tratamiento, sino también en el acceso oportuno al diagnóstico.
“El promedio de tiempo desde que inician los síntomas hasta que se empieza con el tratamiento es más o menos de 52 días”, explicó el Dr. Leonid Lecca, director general de Socios en Salud, en diálogo con La República.
A esto se suman barreras económicas, sociales y logísticas que afectan la continuidad del tratamiento, especialmente en poblaciones vulnerables.
Un sistema que necesita reforzarse
El resurgimiento de estas enfermedades revela una misma constante: la necesidad de fortalecer el primer nivel de atención, mejorar la cobertura de vacunación y recuperar la confianza de la población.
Para los especialistas, no basta con emitir alertas sanitarias. Se requiere una respuesta integral que incluya campañas sostenidas, estrategias de búsqueda activa y una mejor articulación del sistema.
“El Ministerio de Salud debe hacer un trabajo extra, de poder llegar a las poblaciones…no obligando, pero educando adecuadamente a los padres”, señaló Omar Neura en Exitosa Noticias.
En la misma línea, el exministro Víctor Zamora advirtió sobre la situación del sarampión que “en el Perú, la situación es crítica. Nuestra cobertura vacunal no supera el 82%, muy lejos del 95% necesario para estar seguros”.
Nuevas alertas en el horizonte
Mientras el país enfrenta el retorno de enfermedades prevenibles, una nueva preocupación emerge: el virus coxsackie —más conocida como la enfermedad mano, pie, boca —, que ya registra cientos de casos en instituciones educativas a nivel nacional.
Aunque las autoridades señalan que los contagios son focalizados, el incremento de casos evidencia na necesidad de mantener una vigilancia constante y respuestas rápidas.
En este contexto, el desafío no es solo contener brotes, sino anticiparlos. El país enfrenta una etapa en la que la prevención, la información y la capacidad de respuesta serán determinantes.
Hoy, más que nunca, se espera que las autoridades actuales y las que asuman el próximo gobierno, no solo se mantengan alertas, sino que cuenten con planes de contingencia sólidos para enfrentar estos escenarios y evitar que enfermedades prevenibles sigan avanzando.








