A pocos días de la segunda vuelta presidencial, los planes de gobierno de Keiko Fujimori y Roberto Sánchez plantean respuestas para uno de los sectores más golpeados del país. Sin embargo, especialistas advierten que persisten dudas sobre la viabilidad de varias propuestas y la ausencia de reformas estructurales.
La salud pública peruana llega a estas elecciones en una situación crítica. Hospitales desabastecidos, déficit de especialistas, infraestructura deteriorada, establecimientos sin capacidad resolutiva y una creciente demanda de atención configuran un escenario que exige respuestas urgentes y sostenibles.
Los problemas no son nuevos, pero se han agravado en los últimos años. Durante una reciente entrevista en RPP, el decano del Colegio Médico del Perú, Pedro Riega, advirtió que el próximo gobierno deberá priorizar la recuperación de la capacidad operativa de la red pública de salud, especialmente del primer nivel de atención.
“Hoy tenemos hospitales desabastecidos, tenemos múltiples equipos que se encuentran inoperativos y tenemos una deficiencia de personal de salud, de manera muy crítica en cuanto a médicos especialistas en múltiples regiones del país”, señaló.
A ello se suma una realidad preocupante: según Janice Seinfeld, presidenta del directorio de Videnza Consultores, uno de cada dos establecimientos del primer nivel de atención no cuenta con médico, lo que obliga a miles de pacientes a acudir a hospitales para resolver problemas que deberían atenderse en centros de menor complejidad.
En ese contexto, las propuestas en salud de Fuerza Popular y Juntos por el Perú cobran especial relevancia. Sin embargo, más allá de las promesas, especialistas coinciden en que el verdadero reto será pasar de los anuncios a la ejecución.
Fuerza Popular: fortalecer lo existente y recuperar capacidad operativa
Entre las principales propuestas de Fuerza Popular destacan el fortalecimiento del modelo de Comités Locales de Administración de Salud (CLAS), un sistema de gestión de establecimientos de salud que involucra la participación de la comunidad en la administración y supervisión de los servicios sanitarios, la expansión de la telemedicina, el impulso a la atención domiciliaria, el fortalecimiento de la salud mental comunitaria y una mayor cobertura para pacientes con cáncer.
Durante el último debate presidencial, Keiko Fujimori aseguró “vamos a implementar telemedicina en todo el país. No más tiempos de espera. Fortaleceremos el Fondo para Enfermedades de Alto Costo. Daremos cobertura a los tratamientos de cáncer no protegidos actualmente. Crearemos el plan gratuito en los primeros 1000 días para proteger a la primera infancia, a la madre, y así combatir la anemia”.
A su vez, en el debate técnico organizado por el Jurado Nacional de Elecciones, José Recoba, representante de Fuerza Popular, puso énfasis en la necesidad de intervenir sobre problemas concretos que afectan actualmente al sector.
“Uno de cada dos niños de nuestro país menores de tres años tiene anemia. Cuatro de cada diez peruanos no tienen vacunas. Largas colas de espera, infraestructura deteriorada, ese es el caos que nos han dejado”, sostuvo.
Asimismo, planteó el fortalecimiento de la red nacional de telemedicina y la implementación de brigadas de salud que lleguen directamente a las poblaciones más vulnerables.
Al analizar el plan de gobierno, Omar Neyra, especialista en salud pública y expresidente de Comsalud de la Cámara de Comercio de Lima, consideró especialmente relevante la propuesta de fortalecer el modelo CLAS.
“Esta propuesta es muy interesante porque podría mejorar la gestión del primer nivel de atención. Ese debe ser el foco de las políticas sanitarias”, declaró para El Comercio.
No obstante, tanto Neyra como el exministro de Salud Víctor Zamora, señalaron al mismo medio que varias de las iniciativas anunciadas ya existen dentro del sistema sanitario y que el desafío real pasa por fortalecerlas, financiarlas adecuadamente y mejorar su ejecución.
Juntos por el Perú: más presupuesto, pero interrogantes sobre la ejecución
El plan más reciente de Juntos por el Perú propone fortalecer la participación comunitaria en salud, incrementar progresivamente el presupuesto del sector, ampliar la telemedicina y reforzar la salud mental.
A su vez, durante el debate técnico, Hernando Cevallos, representante del partido y exministro de Salud, sostuvo que un eventual gobierno de Sánchez buscará fortalecer el sistema nacional de salud desde el primer nivel de atención.
“Vamos a fortalecer un sistema nacional de salud, vamos a fortalecer la atención primaria, vamos a trabajar una política de medicamentos y desarrollo de la historia clínica electrónica y también, por supuesto, de la telemedicina”, afirmó.
Sin embargo, especialistas han advertido que varias de estas propuestas presentan un alto nivel de generalidad y pocos detalles sobre los mecanismos para su implementación.
“En el caso de la propuesta de JP va por aumento de presupuesto o asegurar, pero son propuestas declarativas, no propuestas que parecieran un manejo concreto de una solución real a un problema álgido que sufre el sector”, señaló Omar Neyra durante otra entrevista con Exitosa Noticias.
Una observación similar realizó el exministro Víctor Zamora al analizar algunas de las iniciativas incluidas en el plan. Por ejemplo, respecto a la expansión de servicios especializados para niños con discapacidad, advirtió para El Comercio que actualmente no existen suficientes recursos humanos ni financieros para implementarla a gran escala en el corto plazo.
El cambio de plan y las dudas sobre la consistencia de las propuestas
Más allá del contenido de las propuestas, uno de los temas que ha marcado la discusión pública ha sido la modificación del plan de gobierno de Roberto Sánchez a pocos días de la segunda vuelta electoral.
El nuevo documento incorporó cambios importantes respecto a la propuesta inicial, moderando algunas posiciones y reformulando diversos planteamientos. Para sus defensores, ello responde a la necesidad de construir consensos y ampliar acuerdos políticos. Para sus críticos, en cambio, genera dudas sobre la consistencia de la propuesta y alimenta la percepción de que parte del discurso ha sido adaptado para captar nuevos sectores del electorado.
El propio Neyra cuestionó recientemente la postura adoptada por Hernando Cevallos durante el debate técnico. A través de su cuenta de X escribió: “Que alguien le diga a Cevallos que fue ministro de salud, qué tal falta de memoria y criticar al sistema de salud del que ha sido parte cuando dirigió Minsa siendo ministro. ¿Qué hizo para cambiar indicadores que tanto menciona?”
La observación apunta a una interrogante que ha surgido durante la campaña: hasta qué punto quienes hoy cuestionan el estado del sistema de salud lograron impulsar cambios significativos cuando tuvieron responsabilidades directas en su conducción.
Los desafíos que siguen pendientes
Para Víctor Zamora todavía continúan ausentes temas clave como la lucha contra la corrupción, la crisis de abastecimiento de medicamentos, la recuperación de la meritocracia y el fortalecimiento de la capacidad de gestión.
Las cifras reflejan la magnitud del problema. Por ejemplo, según el último monitoreo del gasto público en medicamentos realizado por Acción Internacional para la Salud (AIS) y difundido por el investigador Javier Llamoza, a mayo de este año el Ministerio de Salud había ejecutado apenas el 24,7% del presupuesto destinado a medicamentos. De mantenerse esa tendencia, el sector podría cerrar el año utilizando solo el 64% de los recursos asignados para este fin.
Mientras tanto, más del 65% de los casos de cáncer continúan detectándose en etapas tardías, según advirtió Pedro Riega, una situación que limita las posibilidades de tratamiento oportuno y eleva los costos para el sistema.
Este domingo, los peruanos no solo elegirán a un presidente. También definirán el rumbo que seguirá uno de los sectores más sensibles para el desarrollo del país.
En salud, las propuestas están sobre la mesa, pero también las dudas sobre viabilidad, sostenibilidad y capacidad de ejecución. Por ello, la decisión exige informarse, contrastar propuestas y reflexionar seriamente sobre el sistema de salud que queremos construir para las próximas generaciones.





