Con más de 12 millones de asegurados y un presupuesto que supera los S/17 mil millones, EsSalud atraviesa una crisis marcada por problemas de gobernanza, desabastecimiento y una creciente desconfianza ciudadana.
El Seguro Social de Salud (EsSalud) es la institución de seguridad social más grande del Perú y una pieza fundamental para la protección sanitaria de millones de trabajadores formales. Según un artículo del Dr. Hernán Ramos, gerente general de la Asociación de Clínicas Particulares del Perú (ACP), publicado en la revista Clínicas & Salud, su origen se remonta a las cajas de seguro social creadas para proteger al trabajador formal frente a la enfermedad, incapacidad y vejez, consolidando un contrato social que vinculaba la formalidad laboral con seguridad y bienestar.
Sin embargo, esa promesa enfrenta hoy una fuerte crisis de credibilidad. Con un presupuesto superior a los S/17.4 mil millones –financiado principalmente por aportes del 9% de la remuneración de cada trabajador formal-, la institución evidencia una brecha significativa entre los recursos disponibles y los resultados en salud, lo que plantea interrogantes de fondo sobre su modelo de gestión.
De cara a las elecciones del 2026, especialistas advierten que el debate público podría volver a centrarse en promesas de infraestructura o equipamiento, sin abordar el problema de fondo que es estructural. El modelo actual de gobernanza y gestión condiciona el funcionamiento de todo el sistema.
Crisis visible en hospitales: desabastecimiento y atención interrumpida
Las dificultades estructurales se reflejan en situaciones concretas que afectan directamente a los pacientes. Una reciente investigación del programa Punto Final (Latina) evidenció desabastecimiento de medicamentos esenciales en hospitales emblemáticos como el Edgardo Rebagliati y el Guillermo Almenara, afectando tratamientos oncológicos, terapias para enfermedades autoinmunes y medicamentos críticos para hemofilia.
Pacientes con cáncer reportaron la interrupción de quimioterapias por falta de fármacos como la gencitabina, mientras asociaciones de pacientes alertaron sobre la ausencia prolongada de medicamentos esenciales. “No hay el medicamento en ningún hospital de EsSalud. Una cirugía o un accidente podría costarnos la vida”, señaló Joseph Alcarraz, presidente de la Asociación Peruana de Hemofilia al programa periodístico.
La situación no solo implica retrasos administrativos, sino riesgos reales para la vida y la salud de los asegurados. A ello se suma el impacto económico: según diversas declaraciones de pacientes, muchos de ellos han tenido que gastar cientos e incluso miles de soles en procedimientos o exámenes debido a la falta de equipos operativos o disponibilidad de servicios.
Alertas técnicas: deficiencias en abastecimiento y gestión
Las investigaciones periodísticas coinciden con las observaciones técnicas de la Contraloría General de la República. En declaraciones recogidas por el programa Hablemos Claro de Exitosa, el vocero Luis Castillo Torrealba advirtió que auditorías en hospitales de EsSalud detectaron la ausencia de más de 70 medicamentos esenciales y problemas en la programación del abastecimiento.
“Hay medicamentos claves que no están disponibles cuando los pacientes los necesitan, lo cual pone en serio riesgo la atención oportuna”, afirmó. Además, señaló que la falta de certificación de almacenes y la presencia de equipos médicos inoperativos agravan la crisis. “Esto pone en riesgo no solo los tratamientos, sino también la seguridad de los pacientes”, agregó.
Estas deficiencias evidencian problemas estructurales en logística, planificación y gestión de recursos, que se traducen en listas de espera prolongadas, tratamientos interrumpidos y pérdida de confianza ciudadana.
La Fiscalía evidencia la gravedad de la situación
En medio de este contexto, una reciente diligencia de la Fiscalía de Prevención del Delito de Lima Centro intensificó las alarmas sobre la situación interna del sistema. Se realizó una intervención al Hospital Almenara, tras denuncias de pacientes por falta de medicinas e insumos, así como por la presencia de equipos médicos inoperativos. Durante la visita, el fiscal provincial Roldán Soto indicó que se inspeccionaron distintas áreas del hospital y que en varias dependencias se constató una realidad marcada por carencias que podrían comprometer la continuidad de los tratamientos.
Por su parte, EsSalud emitió un comunicado señalando que la farmacia del hospital contaba con un 93% de abastecimiento y que los medicamentos estaban ingresando progresivamente. No obstante, la Fiscalía sostuvo que los hallazgos evidenciaban una situación distinta y no descartó nuevas intervenciones inopinadas en otros hospitales de la red, lo que pone en evidencia la necesidad de revisar los mecanismos de gestión, supervisión y transparencia dentro de la institución.
Gobernanza y gestión: el núcleo del problema
Al respecto, más allá de las carencias operativas, diversos especialistas coinciden en que la raíz de la crisis está en el modelo institucional. El análisis del Dr. Ramos describió una gobernanza debilitada por la inestabilidad de la alta dirección -con múltiples cambios de presidentes ejecutivos en pocos años- y por un directorio con funciones limitadas para fiscalizar la gestión.
Esta figura institucional dificulta la planificación estratégica, interrumpe proyectos y genera una cultura de interinidad que limita las reformas sostenibles. La consecuencia, según el análisis, es un sistema que no logra articular adecuadamente la atención, generando procesos fragmentados que prolongan tiempos de espera y elevan los costos para los pacientes.
Presupuesto, prioridades y cuestionamientos sobre la gestión
Por su parte, en diálogo con A tu Salud, el cardiólogo clínico y especialista en salud pública, Marco Almerí, alertó sobre deficiencias críticas en otros hospitales estratégicos como el Sabogal, señalando que la falta de insumos y equipamiento limita la capacidad resolutiva para millones de asegurados. Además, cuestionó la asignación presupuestal y la priorización del gasto dentro de la institución. “EsSalud anunció que para el año 2026 tiene prevista una inversión de apenas 410 millones de soles en equipos, infraestructura (…) ¿Cómo se puede hablar de mejora en la atención, modernización o calidad de servicios cuando la inversión real en equipamiento e infraestructura representa una fracción mínima del presupuesto total (S/17.400 millones)? La respuesta es incómoda pero evidente: la verdadera prioridad de EsSalud no es el paciente”, refirió.
La discusión sobre el uso del presupuesto cobró relevancia al evidenciarse que gran parte de los recursos se destinan a planillas y otros beneficios laborales, mientras la inversión en otros rubros que son estratégicos sigue siendo limitada frente a las necesidades del sistema.
La presión empresarial y técnica por una reforma estructural
El debate sobre la reforma ha sido reforzado por pronunciamientos institucionales. En un comunicado emitido el día de ayer, la Sociedad de Comercio Exterior del Perú (ComexPerú) expresó su “profunda indignación por la situación de EsSalud, marcada por serias deficiencias de gestión, una atención ineficiente e inhumana para los asegurados y con riesgos recurrentes de corrupción”.
El gremio señaló que cuatro de cada diez asegurados no buscan atención dentro del sistema y que entre quienes lo hacen, muchos terminan recurriendo a servicios externos, lo que solo entre 2019 y 2024, generó gastos de bolsillo superiores a S/26 mil millones. Asimismo, planteó fortalecer la gobernanza del directorio, impulsar meritocracia en las designaciones, promover el intercambio prestacional público-privado y acelerar la digitalización del sistema.
El tema en el debate electoral
El deterioro del sistema ha comenzado a reflejarse también en las propuestas y declaraciones de candidatos. Rafael López Aliaga afirmó desde Tacna: “El MINSA y EsSalud es una buena porquería. Eso tiene que entrar a una reorganización absoluta, una reestructuración total”.
Pedro Cateriano, jefe del plan de gobierno de Libertad Popular, señaló en el programa Facto o Floro de ComexPerú: “No solo es ineficiencia, hay que decirlo claramente. El gremio es uno de los más politizados (…) Hay intereses creados que impiden el cambio”. No obstante, el también postulante al Senado resaltó que una de las medidas que podrían generar el cambio estaría en las asociaciones público-privadas (APP).
Por su parte, César Vásquez, el exministro de Salud y también postulante al Senado por APP, declaró a RPP: “Tenemos una propuesta para que todo peruano tenga el derecho a tener el medicamento que necesita. Si el Estado no es capaz de garantizarlo, que lo pague, cuando el paciente lo compra del privado”, manifestó.
En tanto, Fiorella Molinelli, candidata presidencial por el partido Fuerza y Libertad, señaló en diálogo con Latina que “EsSalud tiene una gran brecha: está alrededor de 41 mil millones de soles en infraestructura y le faltan 9 mil enfermeras y 5 mil médicos (…) para dar calidad y oportunidad en la atención hay que cerrar esa brecha”, enfatizó.
Una decisión clave para el futuro del sistema de salud
El consenso creciente es que el problema de EsSalud no es solo presupuestal, sino estructural. Sin una transformación profunda de su modelo de gestión, cualquier incremento de recursos podría reproducir las mismas ineficiencias que hoy afectan a millones de asegurados.
De cara a las elecciones general del 2026, el país enfrenta una decisión trascendental. El debate puede quedarse en promesas populistas y tradicionales o puede abordar de manera frontal la reforma estructural que EsSalud necesita, entendida como una prioridad nacional para garantizar sostenibilidad, calidad y acceso oportuno.
La discusión sobre EsSalud no solo definirá el futuro de la seguridad social en salud, sino también la capacidad del Estado para cumplir con el contrato social que prometió proteger a millones de trabajadores y sus familias.
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