Enfermedades crónicas, un sistema hospitalario con baja capacidad resolutiva y nuevas amenazas epidemiológicas como el dengue configuran un escenario complejo para los primeros meses del 2026.
El inicio de 2026 encuentra al sistema de salud peruano bajo una presión sostenida por enfermedades crónicas no transmisibles, el avance de brotes epidémicos como el dengue y un problema estructural que persiste: la falta de prevención, gestión eficiente y abastecimiento oportuno de insumos y medicamentos. Así lo advierte Marco Almerí, cardiólogo clínico y experto en salud pública, quien señala que el país no enfrenta solo un problema sanitario, sino también uno organizacional.
Enfermedades crónicas: la mayor carga para el sistema
Según el especialista, las patologías que más demandan recursos en el Perú siguen siendo las enfermedades crónicas no transmisibles. Entre ellas destacan la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la enfermedad renal crónica y los trastornos de salud mental.
“Presionan al sistema porque son frecuentes, de larga duración, progresivas y costosas, y generan hospitalizaciones, complicaciones y discapacidad”, explicó Almerí para A tu Salud.
Estas condiciones no solo ocupan camas hospitalarias y unidades de cuidados intensivos, sino que requieren tratamientos permanentes y de alto costo, lo que genera un gasto creciente para el Estado.
Envejecimiento y estilos de vida: una combinación peligrosa
El incremento de estas enfermedades no es casual. El envejecimiento poblacional, sumado a estilos de vida poco saludables, está acelerando su aparición.
“El envejecimiento poblacional, sumado al sedentarismo, mala alimentación, obesidad, estrés y consumo de alcohol, acelera la aparición de diabetes e hipertensión”, comentó el especialista.
A mayor edad y peores hábitos, mayor es la carga de enfermedades crónicas y, por tanto, la dependencia del sistema sanitario.
Las patologías más costosas para el Estado
Entre las enfermedades con mayor impacto económico y operativo para el país, el Dr. Almerí identificó cuatro grandes grupos: las enfermedades cardiovasculares (como infartos y accidentes cerebrovasculares), la diabetes con complicaciones, la enfermedad renal crónica que requiere diálisis y el cáncer.
“Estas patologías ocupan camas hospitalarias, UCI, quirófanos, consumen medicamentos de alto costo y generan gasto sostenido y creciente”, enfatiza.
Un sistema reactivo y saturado
Si el país no refuerza las políticas de prevención y diagnóstico temprano en 2026, el escenario podría agravarse.
El experto advirtió que el sistema enfrentará “saturación hospitalaria crónica, incremento explosivo de costos, más emergencias y menos capacidad resolutiva, y un aumento evitable de la mortalidad”. “Sin prevención, el sistema se vuelve reactivo, caro e ineficiente”, remarcó.
El desafío de la eficiencia hospitalaria
En medio de este contexto, uno de los problemas más graves, según Almerí, es la baja productividad hospitalaria. Aunque existan profesionales de la salud contratados, la falta de equipos, insumos o medicamentos impide la realización de procedimientos médicos. “Se suspenden miles de cirugías y procedimientos todos los días en nuestro país”, afirmó.
Asimismo, en declaraciones al diario La Noticia, el especialista explicó que esta situación genera incluso estancias hospitalarias innecesariamente largas. “Lo máximo que un paciente debería estar hospitalizado es 9 días (promedio mundial), pero en el Perú se quedan un mínimo de 30 días, y hasta dos o tres meses, porque no recibieron un tratamiento temprano”, manifestó.
También se refirió a la pérdida diaria de procedimientos médicos por falta de recursos. “Son miles de procedimientos médicos que se pierden a diario por falta de medicación o insumos para los procedimientos, sin embargo, las horas hombre se consideran trabajadas”, dijo al mismo medio.
Almerí puso como ejemplo la situación de hospitales públicos sin equipamiento básico. “El hospital Carrión del Callao, en estos momentos no tiene tomógrafo, no tiene ecógrafo, su banco de sangre no está funcionando, no tiene equipo de imágenes de radiología, su laboratorio está cerrado en estos momentos. Entonces, los diversos exámenes no pueden hacerse, pero el médico (…) se les sigue pagando”.
“Los honorarios se siguen pagando. Entonces, es inútil el gasto que hace el país en profesionales de la salud que no terminan de efectivizar la tarea asignada para el día por falta de medicamentos”, agregó.
Dengue: una amenaza inmediata este 2026
Además de las enfermedades crónicas, el Perú enfrenta un riesgo importante este inicio del año. El Ministerio de Salud (MINSA) emitió recientemente una alerta epidemiológica por dengue, con una proyección oficial de cerca de 35 mil contagios solo hasta el mes de marzo.
Las regiones más afectadas incluirían zonas de la Amazonía, la sierra central y la costa norte, favorecidas por el incremento de temperaturas y las lluvias intensas que facilitan la proliferación del mosquito transmisor.
El MINSA destinó más de S/86 millones para el Plan de Prevención y Control del Dengue 2026, que incluye vigilancia sanitaria, respuesta rápida ante brotes y mejoras en la atención clínica. Sin embargo, la prevención comunitaria sigue siendo clave para reducir el impacto.
Un gran reto para el próximo gobierno
Para Almerí, el país necesita un cambio de enfoque urgente, Entre las acciones prioritarias destaca el fortalecimiento de la atención primaria, el tamizaje masivo de enfermedades crónicas, el abastecimiento continuo de medicamentos esenciales y la promoción de estilos de vida saludables.
Asimismo, resaltó modelos de gestión exitosos como las Asociaciones Público-Privadas (APP) en salud, que han demostrado mejoras en calidad de atención y satisfacción del usuario.
“El Perú no tiene solo un problema de enfermedades, tiene un problema de prevención, gestión y abastecimiento”, concluyó el especialista.
Si no se transforma el rumbo, advirtió, en 2026 el sistema de salud será “más caro, más saturado y menos resolutivo”.











