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La automedicación y la COVID-19: una combinación que puede tener un desenlace fatal

El uso de medicamentos como la ivermectina, la hidroxicloroquina, la dexametasona o incluso el paracetamol pueden traer efectos secundarios graves e incluso la muerte.

Redacción ATuSalud.pe   |
La mayoría de persona cae en la automedicación para prevenir o tratar la COVID-19.
La mayoría de persona cae en la automedicación para prevenir o tratar la COVID-19.

Cerca del 56% de peruanos compra antibióticos sin receta médica, según un estudio publicado en la revista del Instituto Nacional de Salud (INS) en 2016. Los especialistas han coincidido en que el consejo de un pariente o un amigo al que supuestamente "le haya funcionado" un medicamento no significa que realmente sea efectivo o que no sea peligroso para uno. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha indicado que hasta ahora ninguna medicina ha demostrado prevenir o curar la COVID-19. ¿Qué se sabe de aquellas que son promocionadas para prevenir o curar esta enfermedad y cuáles son sus efectos secundarios?

1. Ivermectina. Hay un concenso entre las autoridades sanitararias y comunidad médican internacionales de que ningún ensayo clínico correctamente diseñado ha demostrado la eficacia de la ivermectina contra el coronavirus. Sí, en cambio, tiene efectos segundarios como sarpullido, náuseas, vómitos, diarrea, dolor de estómago, hinchazón del rostro o de las extremidades, eventos adversos neurológicos (mareos, convulsiones, confusión) y lesión hepática (hepatitis).

"La ivermectina es un medicamento aprobado para desparacitar animales y matar piojos. Hay muchos reportes de pacientes intoxicados y con desenlaces lamentables". Edward Málaga, investigador de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. 

2. Hidroxicloroquina. La OMS ha estudiado los efectos de la hidroxicloroquina y la cloroquina —fármacos empleados para tratar el paludismo, el lupus eritematoso y la artritis reumatoide— como terapias contra la COVID-19. Los datos indican que no reducen la mortalidad de los pacientes hospitalizados ni son de ayuda para las personas con síntomas moderados. Su uso puede generar dolor de cabeza, mareos, pérdida del apetito, malestar estomacal, diarrea o dolor de estómago, vómitos y sarpullido, así como posibles arritmias ventriculares y muerte súbita cardíaca. 

3. Dexametasona. Se ha comprobado que no mejora la salud de los pacientes con síntomas leves. Este fármaco es un corticosteroide que se utiliza por sus propiedades antiinflamatorias e inmunosupresoras. Sí se ha observado que, en dosis diarias de 6 miligramos durante 10 días, mejora la salud de algunos pacientes de COVID-19 conectados a respiradores. Su utilidad está restringida a pacientes hospitalizados y su uso preventivo no está probado, asegura la OMS. 

4. Azitromicina. La evidencia de sus supuestos beneficios contra la COVID-19 es insuficiente. Considerando su alta demanda en el tratamiento de pacientes, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) ha advertido que su consumo a la ligera puede producir reacciones adversas como alergias, arritmias, resistencias antimicrobiana, etc.

“La pandemia ha llevado a aumentar el uso de antibióticos, que a la postre conducirá a mayores tasas de resistencias bacterianas que afectarán a la morbilidad y la mortalidad durante la pandemia y después”. Tedros Adhanom Ghebreyesus, presidente de la OMS

5. Antibióticos. La COVID-19 está causada por un virus, no por una bacteria. Los antibióticos no funcionan contra los virus. Algunas personas que enferman también pueden desarrollar una infección bacteriana como complicación. En este caso, un proveedor de atención sanitaria puede recomendar antibióticos. Su consumo puede provocar sarpullido, mareos, náuseas, diarrea, infecciones por hongos (candidiasis) y resistencia microbiana, según los CDC.

6. Suplementos de vitaminas y minerales. Sabemos que no son medicamentos, pero ¿sirven? Los micronutrientes, como las vitaminas D y C o el zinc son fundamentales para el buen funcionamiento del sistema inmunológico y desempeñan un papel vital para la salud y el bienestar nutricional. En la actualidad, no hay ninguna indicación sobre su uso como tratamiento contra la COVID-19.

“Se ha demostrado que los pacientes con mayor mortalidad son los que reportaban falta de aire. El mensaje es tener un oxímetro y acudir a un centro de salud cuando se detecte menos del 94% de saturación y presentemos síntomas”. Jorge Luis Espinoza, doctor de la Clínica San Felipe. 

Los riesgos del paracetamol

Incluso el paracetamol y el ibuprofeno, muy útiles para casos puntuales (dolores leves o moderados, fiebre e inflamaciones) y en dosis correctas, se deben utilizar moderadamente. "Hay quienen los consumen a diario y para todo, y creen que no causa problemas. Es un problema grande y muy arraigado", advierten desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de España.

Tomar estos medicamentos innecesariamente tiene muchas consecuencias, como camuflar síntomas de otras enfermedades y ser la causante de dependencia farmacológica, daños renales o hepáticos, gastritis, hemorragias gastrointestinales y hasta infartos. El médico es el único que puede prescribir un tratamiento, determinar la composición, frecuencia y horario del medicamento y brindar las recomendaciones necesarias, información que incluirá en una receta.